Así como la guerra ha dejado de ser un rito y ha perdido toda su razón de ser, asi también la paz ha dejado de sor un lujo y ha pasado a ser una condición indispensable para la plenitud de la vida humana, para la preservación de la especie y aun para la vida misma del planeta.
Pero la paz os algo más que tranquilidad o spiritual o ausencia de guerra: la paz es algo que supera todas las dicotomías, pues penetra en todas las esteras de la vida.
La paz no es exclusivamente individual ni meramente colectiva: la paz, a la vez que asunto político, es también valor religioso, tanto natural como cultural.
En la actual situación de la humanidad, en que una cultura tecnocrática está invadiendo los lugares más recónditos de la Tierra, resulta irreal hablar de paz sin incluir el necesario desarme cultural de esa civilización dominante.
Un desarme que, sin embargo, no puede llevarse a cabo por real decreto, ni siquiera mediante iniciativa alguna meramente técnica, porque es una tarea humana integra.
Y, desde luego, no se trata de obtener una «victoria sobre la modernidad», pues -como ya advirtió el Mahabharata-«en la victoria está la derrota».
Este libro es fruto de una larga vida dedicada a la paz, no sólo entre las religiones, sino también entre las ciencias y la filosofía, así como, simplemente, entre los hombres.